La historia de la llegada de mi Willys, no es de vieja data como las suyas, pero al igual que todos los que tenemos uno, no carece de su parte anecdótica.
Mi relación con el mundo del 4x4 comienza hace doce años con la compra de mi actual jeep, un Grand Cherokee.
Ya que mi auto anterior, Ford Explorer 4x2, pasó a mejor vida después de chocar y volcar con él, decidí adquirir otro del mismo segmento, pero esta vez 4x4.
Aquí en Venezuela, Toyota era la marca más popular, pero por coincidencias del destino, recibí muy mala atención por parte de los empleados de ventas del concesionario de esa marca cuando fui a interesarme por uno de sus modelos…, molesto por ello, juré no volver a pisar ningún establecimiento relacionado con esa marca. El posible comprador, no llega pidiendo favores, y fue de muy mal gusto recibir un trato como si de ello se tratara…, “ ¡métanse su auto por donde les quepa!”
Así que a la semana, tenía mi flamante Jeep 4x4.
A los tres meses, hice un forowillys a La Gran Sabana con mi mujer, y el jeep sin ningún tipo de preparación offroad, mas que los accesorios para cocinar, los víveres, y un jerrycan de plástico amarrado en el techo con una cincha de nylon, con la intención de recorrer aquellos parajes, sin tocar civilización durante una semana…, dormíamos dentro del auto con una colchoneta extendida después de abatir los asientos.
Fue mi primera experiencia de conducción 4x4, y quedé tan gratamente sorprendido de la capacidad del jeep, que pensé: si se comporta así en su estado original, cómo será con una mediana preparación…, ruedas, unas mejoras en suspensión…,
Y ahí comenzó mi pasión por este mundo.
Al poco tiempo, tuve que recurrir a internet, y por ende, a registrarme en un foro especializado en Jeep, para consultar sobre un problema que se me presentó, después de instalar los bloqueadores.
A través de ese foro, me integré en esa comunidad y comencé hacer salidas junto con los compañeros de foro, ya que hasta entonces había recorrido muchos lugares, solamente con el copiloto: mi mujer.
Esas salidas en forma individual, es lo que me obligó a preparar muy bien el jeep, en cuanto a suspensión, accesorios de recuperación, etc.
Cuando se viaja en un solo carro, hay que ir con garantías de que se podrá regresar, y gracias a Dios, así fue siempre.
Comencé a conocer e interesarme por la historia del Jeep, lo que casi se convirtió en una obsesión.
Decidí, a como diera lugar, hacerme con un Willys, así que corrí la voz de mi intención, entre los compañeros, hasta que junto con uno, fuimos a ver un 3B, pero el dueño manejaba un precio que no parecía estar cónsono con las condiciones del Willys,
Al tiempo me llama diciéndome que había visto un 3A en la calle, y que habló con el dueño proponiéndole su compra. El tipo no lo vendía pues trabajaba con él, pero que tenía otro igual, y que se podría conversar para ver si lo vendía, o no.
Ese mismo día fuimos a verlo.
Estaba en peores condiciones que el 3B, pero el precio que propuso, sí estaba mucho mejor.
Al día siguiente, al momento de intentar cerrar la compra, parece que el hombre había reflexionado en la noche, comenzó a dudar de su intención de venderlo, y llegó a la decisión de no hacerlo.
Tras disculparse conmigo, comentó los motivos…, que si la nostalgia…, que su padre…, que la familia…, que a lo mejor su hijo…, etc, vamos, lo de siempre.
Y mientras él reflexionaba, yo soñaba con el 3A …, dos sueños en dirección opuesta.
Nos podemos imaginar el jarro de agua fría que recibí…, pero no me amilané, ese Willys debía ser para mí, pues la oferta de Willys en Venezuela, es muy escasa.
El tipo tiene un remolque donde vende hamburguesas y hot dog, y que lo mueve de su casa al punto donde lo estaciona, con otro Willys…, éste muy modificado en cuanto a mecánica.
Así que conocido el punto donde conseguir al sujeto, me presenté a los dos días, en un segundo intento, esta vez con el dinero en el bolsillo…,
El tipo parecía que estaba al borde de un trampolín, no daba el salto, pero tampoco se bajaba de él…, finalmente la respuesta fue: no.
Así que, vuelta atrás con mi decepción a cuestas.
Seguí en la búsqueda, pero no aparecía ninguno.
Un día, comentando el caso con un buen amigo, mecánico y preparador de autos offroad, quien me había hecho algunos trabajos en mi Grand Cherokee, me dice:
¡Si ese hombre, es íntimo amigo mío!..., ¿ves ese carro? Es de él, se lo estoy haciendo para “pique fanguero” desde hace tres años, y no lo termino porque no cuenta con el dinero.
Ese huevón, va a dejar pudrirse el Willys, porque no va a poder meterle plata hasta que no termine el de piques…, y a la velocidad de trabajo que vamos con este, te puedes imaginar cuándo va a restaurar aquél.
Dame unos días para que hable con él y lo convenza de que te lo venda.
A la semana me llama el amigo:
- José Angel, el hombre ya está ablandado, pero me dijo: dile a tu amigo que venga inmediatamente, que si no lo hace hoy, mañana no respondo, me puedo arrepentir.
Así que cuadré la compra, y mi amigo se encargó de traerlo al taller con su trailer…,
Al rato lo arrancamos, aunque ya sabíamos que había que hacerle el motor. El taller se llenó completamente de humo blanco, igual que si hubiéramos encendido leña húmeda para hacer un asado.
Al siguiente sábado ya me puse a desarmarlo para hacer un estudio del plan de restauración.

De esto, ya hace casi cuatro años.
(El carro que se ve en la foto con las ruedas amarillas, es el de piques que estaba haciendo.., por cierto, ya lo terminó, y ha hecho dos primeros lugares en competencias)
Esto es como curiosidad: las primeras pruebas.
http://youtu.be/YxetYGgdApg
una competencia de este tipo de carros
http://youtu.be/7UQHg7F0j0Y