Vamos a decir la verdad: el CJotita viajó contento, con toda la ilusión sabiendo que se venía a vivir a Mar del Plata, donde iba a ser bien tratado, cuidado y apreciado. Venía chocho, bah.
La joda es que cuando llega y lo bajan del camión lo encara a los gritos un gordo cabezón con olor a ikero... y ahí entiende la verdad. Volverse a subir solo al camión no podía, pero sí pudo empacarse y plantarse ahí:
no arrancó más.
A los tirones consiguieron guardarlo pero no hubo forma de que lo pusieran en marcha ni con amenaza de entregarlo al chatarrero. Y no quiero hablar de más, pero no me extrañaría que lo hubieran golpeado.
Como nos veíamos venir que algo de eso tenía que haber pasado, al día siguiente nos fuimos con Sergio a verlo y empezar el período de adaptación, sabiendo que no era tarea facil.
Como para bajarle un poco los humos lo revisamos y le criticamos algunos detallitos menores, como para quebrarle la voluntad, y al menos conseguimos que se relajara un poco.
Pero por lo visto la humillación de no verme al llegar como él hubiera querido
(vaya a saber que le dijeron antes de salir) había sido fuerte, porque empezó a hacer cosas incoherentes como encender los giros al ponerlo en contacto, sonar la bocina si le pisaban el arranque o clavar la reductora y no dejar que le sacaran la doble.
Pero de ponerse en marcha... nada
Va a costar, eso hay que reconocerlo, pero por suerte acá hay un par de CJoteros voluntariosos como para conseguir que de a poco se vaya adaptando.
El que se nos va a poner difícil es Adrián, que como ikero viejo y retobón que es está lleno de vicios y mañas. Pero a talerazos lo vamos a ir amansando

Ante la irreparable pérdida del cajoncito de las respuestas, la administración no se hace cargo de la veracidad de las mismas.
CJ 2A 1947 "El Yipito"
CJ 2A 1948 "El Cuñao"
JA 1B 1956 "El ahijado"